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(En la Playa Picada, muchas criaturas disfrutan en la orilla del sol cálido. No está poblado como un dia normal, pues alreadedor de uno de los dientes picados más grandes hay una gran multitud rodeándolo. Llegan los tres secauces, siempre protagonistas en la serie)

- Goombilón. ¡Qué día más bueno hace hoy!

- Paratroopi. Sí. Los Taladrejos se introducen en la arena, los Trimuelitos se intentan picar entre ellos... ¿una gran multitud agrupada?

(Los tres secuaces se dirigen e inmiscuyen entre la multitud. Allí encuentran a Toadbert, famoso Toad conocido en el Reino Champiñón, rodeado de arqueólogos. Toadbert está gritando)

- Toadbert. ¡Atención! ¡Está totalmente prohibido cruzar la línea que mis compañeros están dibujando! A continuación les explicaré las causas. Cualquier caso omiso a estas advertencias puede originar el fin de la vida en este planeta.

(La multitud se empieza a inquietar y asustar. Se hacen visibles los tres secuaces)

- Guydo. ¿Qué está ocurriendo aquí?

- Toadbert. ¡Trío de Élite! No esperaba veros por aquí. No sé qué os habrán dicho, pero esta roca (señala una roca debajo del gran diente picado. Esta tiene unos ojos color rojo oscuro cerrados, y vibra ligeramente) no es lo que parece. Si alguien, quien sea, se acerca a ella, el caos gobernará el planeta.

- Goombilón. Nadie nos ha enviado aquí, y además no sabíamos nada sobre esto...

- Paratroopi. Y además, ¿cómo te atreves a afirmar que el caos gobernará el planeta? Eso ya lo intenta Bowser, y no hay nadie más poderoso que él.

- Toadbert. No os permitiremos acercaros a esa roca. Nuestros más célebres historiadores han confirmado que se trata de Portalón, mítica criatura que nadie esperaba que llegara aquí algún día.

- Guydo. ¿Portalón? Que nombre más ridículo. Seguro que os lo habéis inventado todo. Vaya Toads estáis hechos...

- Toadbert. Sí, claro, y también nos hemos inventado el que si despierta esta bestia podría acabar con tu querido rey y todo su ejército, ¿no? Anda, iros a liarla a otro lugar. (Ve que un Taladrejo se acerca a Portalón, y se dirige a sus compañeros) ¡Chicos! ¡Impedid que esa criatura se acerque a Portalón!

(Mientras los compañeros de Toadbert se acercan a combatir al Taladrejo, Goombilón corre hacia la piedra. Cuando está a sólo unos centímetros de ella, una espesa capa oscura separa a Goombilón y la piedra, que se mueve bruscamente, del resto del mundo. Goombilón comienza a oír una voz aterradora que proviene de la piedra. De repente, esta abre los ojos, la capa oscura desaparece, y Goombilón es lanzado hacia sus amigos)

- Paratroopi. (Levantándose) ¡¿Qué ha pasado?!

(La piedra se transforma en el verdadero Portalón, que ruge de furia)

- Toadbert. ¡Alerta roja! ¡Todos corred y escondeos en algún lugar seguro! Esto se nos ha ido de las manos...

(Cuando los tres secuaces se dan cuenta de la situación, todos han desaparecido, y Portalón está comenzando su ataque, el de conducir al reino extrañas bestias y criaturas nunca vistas cuyo único objetivo es arrasar todo a su paso. Los tres secuaces se quedan mirando aterrorizados a Portalón, y este comienza su ataque. De él salen un Parahuesitos de Agua Musical y un Sniflorit Venenoso)

- Goombilón. Y esos... ¡¿Quiénes son?!

- Paratroopi. ¡Y yo que sé! ¡Tal vez vienen a una fiesta!

- Goombilón. Yo no les veo gorrito de fiesta...

- Guydo. ¡Si ni siquiera son de este mundo! Aunque se parecen mucho... Ése es un Huesitos, y ese... ¡un Snifit!

(El Parahuesitos comienza a rugir, y el Snifit se acerca a ellos, y de su boca en forma de minitubería sale una Planta Piraña amarilla venenosa. Mientras tanto, de Portalón siguen saliendo más enemigos)

- Paratroopi. Creo que nos quieren hacer daño...

- Goombilón. ¡¡Corred todos hacia el Bosque Hoyuelo!!

(Los tres secuaces se introducen en el profundo bosque seguidos de grupos de criaturas extrañas. Parte de estas bestias se ceban con los Malarramas del lugar. Los Malarramas intentan resistir. Alguna bestia es derrotada, pero las demás eliminan a los Malarramas fácilmente. Mientras tanto, los tres secuaces llegan al puesto de Charles Bloquette)

- CB. ¡Monsieurs! ¿Qué hacéis corriendo por aquí?

- Guydo. ¡Huye de aquí con tu perro y tus gatitos!

- CB. (Mientras ve cómo se van los tres secuaces) ¿Pourquoi? (Ve que se acercan un Lakigroomba y un Fueguy Azul Venenoso) ¡Oh là, là! Pe-pero... ¡¿qué?!

(Perriblok entra en escena para proteger a su amo. Se da la vuelta, abre su pantalla trasera y emite un ruido ensordecedor. Las bestias caen al suelo, llega un Huesipincho Lanzahuesos, y los Gatibloks le inmovilizan a la vez que le pegan. Aunque estén resistiendo, siguen llegando más y más criaturas)

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(En el Castillo de Bowser, se encuentran Kamek y numerosos guardias reunidos en el sótano del castillo)

- Shy Guy. Kamek, ¿por qué nos has llamado a todos?

- Kamek. No es fácil de explicar... El fin de este reino se acerca...

(Todos se exaltan e inquietan bruscamente)

- Bob-Omb. ¡¿Cómo que el fin?!

- Kamek.Sí... Según las leyendas del Reino Champiñón, cuando un ser malvado llegue a este mundo y despierte, bestias sin compasión arrasarán todo a su paso...

- Roca Resfriacuda. Pero si este es el Castillo de Bowser. Nunca conseguirán penetrar sus amplias fortalezas...

- Kamek. Esas bestias han adquirido rasgos y aspectos de todos nosotros. No solo hay bestias de tierra. Las hay de agua... y lo peor... de aire...

(Alguien comienza a llamar a la puerta. Todos callas asustados. De repente, se oyen gritos de los tres secuaces. Kamek seguido de dos de sus mejores soldados abren las puertas del sótano. Por el otro lado, van llegando más soldados, y en especial, Ratónito y Spiriny)

- Ratónito. ¡Kamek! ¡Unos seres muy extraños están destrozando y acribillando a todos los del castillo en las salas principales!

- Goombilón. ¡¿Está bien nuestro rey?!

- Ratónito. Un pequeño grupo de Koopas y él han cogido el Turbokoopa. Ellos estan a salvo.

- Kamek. Pues sí que se dan prisa esas criaturas... Preparad todos un tren hacia la Ciudad Champiñón. Con suerte, podremos viajar con Mario en uno de los aviones de Peach. (Se pone a reflexionar mientras todos colaboran) Un momento... ¿Y Korokoopa?

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(A varias salas de distancia, frente a la cámara frigorífica del castillo, llega Korokoopa, introduce la combinación secreta, y espera a las bestias, que no tardan en venir. Korokoopa se mete en la cámara, junto con decenas de monstruos. Consigue esquivarlos, salir de la sala y encerrarlos en la cámara frigorífica)

- Korokoopa. ¡Ja! Tomad esa, criaturas estúpidas. (Ve que se acercan muchos más) ¡Hora de irse...! (Comienza a correr hacia el sótano del castillo. De repente, aparecen Boos alargados que le intentan cortar el paso, Topos Martillálicos que le intentan destruir, y decenas, hasta cientos de bestias detrás suya. Cuando llega al Sótano, ve que no hay nadie, pues el tren cargado de secuaces de Bowser ha partido ya) Oh, ¡venga ya! ¡Serán...! (Se acumulan detrás de él decenas de bestias. Korokoopa, aterrorizado, se da lentamente la vuelta) Ehmm... Aquí no podéis hacerme nada, ¡esto es casa!

(Las bestias se lanzan a por Korokoopa)

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(En los raíles que conectan el Castillo de Bowser y la Ciudad Champiñón, un tren lleno de soldados de Bowser toma protagonismo en un lugar que comienza a estar arrasado por las bestias)

- Kamek. Esto se nos ha ido de las manos...

- Goombilón. Tengo una idea. Kamek, si esos mosntruos nos alcanzas, he pensado que podrías utilizar tus hechizos para agrandar a un soldado.

- Kamek. Hay un pequeño problema... Yo siempre he utilizado mi libro de hechizos para ello. No sé correctamente lo que hacer. Ojalá fuera como mi padre... él si que se sabía cualquier hechizo cuando Bowser era un Príncipe con un futuro...

- Guydo. (Interrumpe a Kamek) Pues creo que el problema se agranda, y sin necesidad de hechizos (señala al horizonte, detrás del tren. Todo ser vivo se da la vuelta para mirar lo que el Sargento Guydo señala. Lakiroros, Terekuribos y Rocas Venenocudas Moradas se acercan al tren)

- Spiriny. Se acabó. Yo me ofrezco a ser tu conejillo de indias. Kamek, intenta transformarme ahora mismo.

- Kamek. Pero si lo formulo mal, puede...

- Spiriny. ¡No hay tiempo! ¡Hazlo ya!

(Kamek comienza a pronunciar frases de hechizos)

- Kamek. Forocus grándicus (Spiriny se transforma en un Goomba rojo) Balbur Giga (Spiriny se transforma en un Punzón)

- Paratroopi. (Se ríe levemente mientras habla) No sé si reir o llorar...

(Un Lakiroro se acerca y comienza a lanzar Bill Balas, sin conseguir gran efecto)

- Kamek. ¡Hocus Pocus! (El hechizo se dirige hacia el Lakiroro, y Spiriny cae inconsciente)

- Ratónito. Ka-Kamek... Lo has matado...

(Todos se asustan, pero oyen que el Lakiroro se comienza a quejar)

- Lakiroro. (Tose) ¡Ah, cómo me ha cambiado la voz de repente...! Un momento... (el Lakiroro se mira a sí mismo) ¡¿En qué me he convertido?!

- Kamek. ¡Guau! He sido capaz de intercambiar el estado de un soldado. Mi padre estaría orgulloso de mí.

- Ratónito. ¿Te quieres callar? Spiriny, si ese eres tú, intenta defendernos. Según veo, puedes lanzar Bill Balas y teledirigidos.

- Lakiroro. No os preocupéis, esos monstruos van a recibir una buena ración de Bill Balas. No se si conseguiré sobrevivir, pero si no, os deseo la mejor de las suertes...

- Guydo. Deja de lamentarte y combate, ¡hombre ya!

(Spiriny, como un Lakiroro, se enfrenta a sus enemigos. Ellos están muy confundidos, pero no dudan en atacarle. Todos se lían a golpes, disparos, y tras unos momentos de lucha, Lakiroro cae. Spiriny se despierta de repente en el tren. Los tres secuaces ven desde el tren a Portalón en el Lago Migraña, que sigue creando monstruos)

- Goombilón. Pe-pero... ¡Dejadnos salir!

- Kamek. ¿Qué estáis haciendo? ¿Os habéis vuelto locos?

- Goombilón. ¿Es que todavía no os habéis dado cuenta? Su plan es el de agruparnos y atraparnos. Ellos quieren que hagamos justo lo que estamos haciendo.

- Paratroopi. No hace falta que nos sigáis, se nos ha ocurrido algo para solucionar todo esto.

(Paratroopi ayuda a Guydo y Goombilón a salir del tren. Caen por una ladera, con la suerte de que caen al agua y ningún monstruo les ve. Escondidos en el Lago Migraña, planean algo)

- Guydo. Bien, vamos a comenzar el plan. En el Reino Champiñón hay un Lanzabills Banzai. En el Lago Migraña hay uno no muy lejos de aquí. Si lo llevamos hacia Portalón y le disparamos, probablemente terminemos con esto.

- Goombilón. Es un buen plan. (Cuando se da cuenta, Guydo y Paratroopi están corriendo. Goombilón se da la vuelta, y ve al Parahuesitos de Agua Musical. Este produce el sonido Fa y Sol antes de rugir. Goombilón se pone a correr desesperado. La música alerta a los monstruos, los cuales comienzan a perseguirles)

- Paratroopi. (Mientras corre) Goombilón, ¿no tenías una habilidad especial que te permitía llamar a Sub-Goombas?

- Goombilón. Sí claro. Pero hay un pequeño problema también. ¡No hay Sub-Goombas en muchos kilómetros a la redonda!

- Guydo. ¡Hay que distraer a esos monstruos! (Mira un gran agujero en el suelo) ¡Vamos! Veamos lo que hay en ese agujero.

(Los tres secuaces caen a la cueva, se levantan rápidamente y se ponen a correr por las diferentes galerías. Mientras, los monstruos llegan, algunos caen a la cueva. Los tres secuaces consiguen salir de la cueva, y se dirigen hacia el Lanzabills Banzai que ya han encontrado)

- Guydo. Ayudadme a arrastrarlo hacia Portalón, ¡vamos!

- Goombilón. No os preocupéis, él está aquí... (señala a Portalón, quien les mira enfurecidamente. De repente, de Portalón sale un Sargento Guydo oscuro con su Lanzabills Banzai rojo)

- Paratroopi. ¡Es... es... un Sargento Guydo!

- Guydo. Vamos, ¡hay que disparar hacia Portalón rápido!

(El oscuro Guydo comienza a cargar el Lanzabills Banzai rojo)

- Paratroopi. ¡Psst! Se me ha ocurrido un plan.

- Goombilón. ¿El qué?

- Paratroopi. ¡Oh! ¡Qué desgracia! ¡No tenemos Bill Banzai!

(El Guydo Oscuro se empieza a reir y deja de cargar su Lanzabills Banzai)

- Guydo. Pero, ¿qué dices? Si hay... (es interrumpido por Paratroopi)

- Paratroopi. ¡¡Fuego!! (Presiona el botón que dispara el Lanzabills banzai del Sargento Guydo. El Bill Banzai se dirige hacia Portalón, llega a su centro y tapa por completo al portal. Portalón, ahogado, resulta derrotado, y en cuanto desaparece él, todos los monstruos que se encuentran en el Reino desparecen de repente)

- Goombilón. (Suspira tras ver que todos los monstruos que se acercaban desaparecen con explosiones) Y pensar que un Bill Banzai ha acabado con Portalón...

- Guydo. Oye, que mi Lanzabills es el mejor del reino.

- Goombilón. Sí, el mejor del Reino Guydolón, ja, ja.

- Guydo. ¿A que te tragas tú tambien un Bill Banzai?

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(En los sótanos de la Ciudad Champiñón, el tren lleno de secuaces del rey Bowser se para justo en la puerta de entrada al sótano)

- Kamek. ¡Vamos todos! No hay tiempo que perder. Hay que encontrar a Mario rápidamente o estamos muertos todos. ¡Vamos!

(Todos entran en la primera sala, protegida por 4 esferas sujetadas por gruesas bases. Cuando Kamek está en el centro de la sala, las explosiones de todos los monstruos hacen que el suelo vibre bruscamente. Con esto, un sistema informático se enciende)

- Sistema informático. ¡Alerta! ¡Intruso detectado! (Las esferas lanzan rayos hacia Kamek, el cual cae al suelo churruscado)

(En el Bosque Hoyuelo, se encuentran todavía los tres secuaces...)

- Goombilón. Estoy pensando una cosa...

- Paratroopi. Y, ¿por qué letra empieza?

- Goombilón. No es un juego. Si Portalón ha sido capaz de crear un Sargento Guydo casi idéntico al que conocemos... ¿podría haber creado copias de todos nosotros?

- Guydo. Goombilón, ¿a qué te refieres?

- Goombilón. Digo que si Portalón puede haber hecho una copia de cualquiera... puede que también haya hecho una copia de...

(Se oye una música muy parecida a la de Mario cuando tiene el poder de una Estrella. Los tres secuaces se giran aterrorizados. Un Mario de colores verde y amarillo con una capa de resplandor por el efecto de una Estrella les mira con rabia. Tras unos instantes, comienza a correr hacia los tres secuaces. La leyenda del Reino Champiñón finaliza con la música de la Estrella un poco cambiada con un tono de maldad)

Cartel

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Resumen

A veces las leyendas no son mentira. Una criatura mítica llegará al reino para sumirlo en un profundo caos. ¿Intentarán los tres secuaces remediar esto?

Algo que cabe anotar es que no todas las historias tienen un final feliz.

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